
Arquitectura Románica
Siglos XII y XIII
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Soria, Castilla y León
España
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Patrimonio Monumental
El eco de San Nicolás
El eco de San Nicolás
en la hoz del Abión
En el umbral de una de las villas más evocadoras de la provincia de Soria, donde el tiempo parece haberse detenido entre las rocas y el recuerdo de Almanzor, se alza la ermita de la Virgen de la Soledad.
La cabecera: un lienzo de sillería perfecta
Situada extramuros de Calatañazor, ese «castillo de las águilas» cuyo nombre árabe evoca su altiva posición sobre la hoz del río Abión, la ermita recibe al viajero junto a la carretera que conduce a Muriel de la Fuente, justo en el arranque de la rampa que asciende hacia el caserío medieval.
Este templo, que hoy destila una melancólica belleza, no siempre fue lugar de soledad; en su origen fue una de las numerosas parroquias que daban vida a la villa, bajo la advocación de San Nicolás. Su fisonomía actual es el resultado de un diálogo entre los siglos, una amalgama de dos campañas constructivas principales: la pureza románica de finales del siglo XII o principios del XIII, y una profunda reforma barroca del siglo XVII que transformó su nave y su liturgia.
El elemento más destacado y mejor conservado de su fábrica original es, sin duda, la cabecera. Construida con una sillería de factura impecable, presenta un ábside semicircular que se une a un tramo recto presbiteral. En el exterior, el cilindro absidal se articula con una elegancia geométrica mediante dos semicolumnas adosadas que dividen el espacio en tres paños.
El Rey David y el bestiario pétreo
Estas columnas, que alcanzan la cornisa, rematan en capiteles de temática vegetal, donde los canteros locales plasmaron hojas apalmetadas y grandes hojas abiertas en abanico, demostrando una técnica delicada y un gusto por la ornamentación que era marca de la zona.
Raigambre silense
Un elemento de cohesión visual recorre todo el perímetro absidal: una imposta decorada con bifolias. Este motivo ornamental, de clara raigambre silense, llegó a estas tierras a través de los talleres que trabajaron en la catedral de El Burgo de Osma, siendo adoptado con entusiasmo por las cuadrillas de Calatañazor.
En cada uno de los tres paños se abre un ventanal aspillerado, enmarcado por arcos que lucen una decoración de bezantes y chambranas con puntas de clavo y flores de cinco esferas. Es digno de mención el ventanal del lado septentrional, cuyo perfil polilobulado añade una distinción especial, un eco que se repite también en la portada de la iglesia parroquial de Santa María del Castillo.
Ábside Románico · Detalle de canecillos
Bajo el alero de la cabecera, la ermita despliega un programa iconográfico fascinante a través de su colección de canecillos. En este muestrario de piedra conviven cabezas antropomorfas, algunas de rasgos grotescos, con representaciones de animales.
La portada septentrional: el acceso al rito
Sin embargo, la pieza que cautiva la mirada del experto se halla en el lado norte: la image de un personaje sedente que toca un arpa. Ataviado con una túnica y un manto de cuerda, su porte noble y las piernas cruzadas han llevado a los estudiosos a identificarlo con el rey David, elevando la calidad del conjunto escultórico.
Aunque la nave fue reconstruida en el siglo XVII con un aparejo más humilde de sillarejo y mampostería, los reformadores tuvieron el acierto de conservar y reutilizar la vieja portada románica en el muro norte.
Portada Septentrional · Arquivoltas decoradas
La vieja portada románica
Esta puerta consta de un arco de ingreso de medio punto y dos arquivoltas profusamente decoradas. En ellas se despliega un repertorio de boceles, bandas de roleos o tallos ondulantes y, de nuevo, las omnipresentes bifolias.
Lamentablemente, las columnas y capiteles sobre los que apoyaba la arquivolta exterior se han perdido con el paso de los siglos, dejando los apoyos desnudos pero manteniendo la fuerza del diseño original.
El interior: bóvedas y vestigios
Al cruzar el umbral, el espacio interior revela la estructura clásica del románico tardío: una bóveda de cuarto de esfera para el ábside y una bóveda de cañón para el tramo recto.
Dos impostas recorren la capilla mayor; la superior, adornada con pentafolias, y la inferior, que retoma el tema de los tallos ondulantes. Los ventanales, que al interior se abren en arcos de medio punto sobre columnas, muestran capiteles donde los canteros dieron rienda suelta a su fantasía con representaciones de grifos afrontados y centauros sagitarios.
Un taller de herencia silense
La ermita de la Soledad no es un hecho aislado en el arte soriano. Su análisis formal revela una gran afinidad estilística con la iglesia de Santa María del Castillo y con el ábside de Nafría la Llana.
Los mismos artífices, deudores de la plástica de Silos tamizada por El Burgo de Osma, trabajaron en estos templos en fechas muy tardías, posiblemente rebasando el año 1200.
La pila de agua bendita
Un detalle cargado de historia se encuentra en una de las hornacinas de la nave: un capitel románico, casi gemelo de los conservados en la parroquia principal, que fue vaciado y aprovechado como pila de agua bendita. Esta práctica de reutilización subraya la continuidad espiritual del lugar a pesar de las reformas barrocas.
Un taller que supo fundir la piedra con la fe en un paisaje de una belleza sobrecogedora, dejando un eco de San Nicolás en la hoz del Abión.
Línea del Tiempo Histórica
Fines S. XII / Ppios S. XIII
Construcción Original
Se edifica el templo románico original bajo la advocación de San Nicolás, funcionando como una de las parroquias de la villa medieval de Calatañazor. Destaca su cabecera de sillería perfecta y su portada septentrional.
Hacia 1200
El Taller Silense
Cuadrillas de canteros locales, influenciados por el monasterio de Silos y la catedral de El Burgo de Osma, esculpen los capiteles, impostas de bifolias y canecillos, incluyendo la notable figura del Rey David.
Siglo XVII
Reforma Barroca
El templo sufre una profunda transformación. Se reconstruye la nave con sillarejo y mampostería, se abre un arco triunfal y se reutilizan elementos románicos, como un capitel vaciado para servir de pila de agua bendita.
Actualidad
Ermita de la Soledad
El edificio pervive extramuros, a los pies del "castillo de las águilas", custodiando su rica amalgama de estilos y recibiendo a los viajeros que ascienden hacia el caserío medieval.
Galería Monumental
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