
Arquitectura Románica
Cruz Latina y Ábsides
Patrimonio Histórico
Iglesia Fortaleza
Almazán, Soria
España
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Patrimonio Monumental
El Baluarte de la Fe
El Baluarte de la Fe
en las Alturas de Almazán
En el corazón de la provincia de Soria, donde el río Duero traza un recodo estratégico que los árabes llamaron "el fortificado" (Almazán), se erige una mole de piedra que desafía el paso de los siglos.
Un Templo Nacido de la Frontera
Almazán no es solo un conjunto de murallas y puertas históricas; es un crisol de arte medieval donde destaca, con una ambición arquitectónica sin parangón en la villa, la Iglesia de Nuestra Señora del Campanario. Ubicada en el punto más elevado del sector sur, junto a la emblemática Puerta del Mercado, este templo se presenta ante el visitante más como una fortaleza que como un recinto sagrado, una percepción que ya recogía el cronista Pascual Madoz en el siglo XIX al describir su solidez casi defensiva.
La historia de Santa María del Campanario está íntimamente ligada al renacer de Almazán tras la definitiva conquista cristiana por Alfonso I el Batallador en 1128. Fue una de las diez parroquias originales de la villa, integrándose intramuros dentro del potente recinto amurallado que protegía la colación.
Arquitectónicamente, nos encontramos ante el edificio románico más ambicioso de Almazán. Su planta, concebida bajo el rigor de la cruz latina, se despliega en tres naves y un transepto apenas destacado, culminando en una cabecera triple de ábsides semicirculares. Lo que hoy se conserva de la fábrica original es, precisamente, esta cabecera y el transepto, que muestran una pureza de volúmenes y una rotundidad pétrea que impresiona por su desnudez decorativa exterior.
La Fachada y el Nombre de un Destino
El elemento que otorga el sobrenombre a la iglesia es su notable espadaña, que se alza soberbia sobre el hastial del brazo septentrional del transepto. Con sus tres huecos de medio punto, esta estructura no solo cumplía una función litúrgica, sino que marcaba el perfil de la villa desde la distancia.
Al observar los ábsides desde el exterior, destaca el central por su mayor envergadura y por las dos finas semicolumnas que compartimentan el tambor en tres paños. Los capiteles son de una sencillez extrema, integrándose en una línea de canecillos que soportan la cornisa.
Austeridad Decorativa
Aquí, la austeridad románica se permite pequeñas licencias: los canes de los absidiolos laterales muestran una variedad de motivos que incluyen rollos, círculos, piñas, bolas e incluso alguna flor de lis, rompiendo la monotonía de la sillería.
Portada · Nuestra Señora del Campanario
El Misterio del Interior: Entre el Románico y el Gótico
Al cruzar el umbral, el espacio se torna enigmático. El crucero, que originalmente debió destacar en altura para albergar un cimborrio —del cual quedan testimonios en ventanas hoy cegadas y ocultas bajo las techumbres—, está cubierto en la actualidad por una bóveda gótica de terceletes del siglo XV. Esta sustituyó probablemente a una estructura de madera anterior, marcando una transición estilística que Madoz calificó de "añadiduras o remiendos", pero que hoy entendemos como la huella viva de la historia.
Uno de los detalles más singulares y menos conocidos son las cámaras abovedadas situadas sobre los presbiterios de las absidiolas, espacios secretos iluminados por saeteras a los que se accede mediante una escalera de caracol inscrita en un husillo en el brazo sur del transepto. El interior respira la misma austeridad que el exterior, con impostas y capiteles vegetales que siguen la corriente anicónica propia de los talleres de Almazán.
Las Dos Manos del Maestro
El análisis experto de la escultura en Santa María del Campanario revela la intervención de dos equipos de artífices que, curiosamente, parecen haber trabajado de forma contemporánea a finales del siglo XII. Por un lado, encontramos la mano de un escultor de gran calidad, imbuido de la tradición burgalesa de raíces silenses, capaz de tallar acantos de fuertes escotaduras y cabecitas monstruosas con una técnica refinada. Este maestro es el mismo que dejó su huella en los capiteles-ménsula del cimborrio de la vecina iglesia de San Miguel.
Por otro lado, el resto de los capiteles de los pilares y absidiolos muestran la labor de un taller local menos dotado, con tallas más rudas de hojas lobuladas y animales rampantes, como parejas de leones afrontados junto a un árbol central. Esta convivencia de estilos refleja la efervescencia constructiva de la época en Soria.
Convivencia de Estilos
La convivencia de un maestro de raíces silenses con un taller local menos dotado refleja la efervescencia constructiva de la época en Soria, donde lo refinado y lo rudo se funden en un mismo edificio.
Huellas Humanas en la Piedra
Más allá de la arquitectura, la iglesia guarda ecos de quienes la habitaron. En los muros del transepto meridional se conserva una inscripción funeraria grabada en dos sillares, un epitafio en caracteres del siglo XIII que recuerda a una mujer llamada Brunilda y que añade un toque de melancolía y humanidad a la frialdad de la caliza.
Aunque el tiempo ha traído reformas barrocas, naves laterales cubiertas con bóvedas de arista y yeserías, y una portada meridional clasicista que sustituyó a la románica, la esencia de Santa María del Campanario permanece inalterable. Sigue siendo ese baluarte en lo alto de Almazán, un testimonio de piedra de la fe medieval y de la destreza de aquellos canteros que, entre el Duero y las murallas, levantaron uno de los edificios más notables y, a la vez, más sobrios de la provincia de Soria.
Un baluarte en lo alto de Almazán, testimonio de piedra de la fe medieval y de la destreza de aquellos canteros.
Línea del Tiempo Histórica
1128
Conquista y Renacer
Alfonso I el Batallador conquista definitivamente Almazán. La iglesia nace como una de las diez parroquias originales intramuros de la villa.
Fines S. XII / Inicios S. XIII
Construcción Románica
Se levanta la fábrica definitiva del templo, destacando su cabecera triple, el transepto y la soberbia espadaña que le da nombre.
Siglo XIII
Epitafio de Brunilda
Se graba en los muros del transepto meridional una inscripción funeraria dedicada a una mujer llamada Brunilda, humanizando la frialdad de la piedra.
Siglo XV
Bóveda Gótica
El crucero, que originalmente debió albergar un cimborrio o estructura de madera, se cubre con una bóveda gótica de terceletes.
Época Moderna
Reformas y Añadidos
El templo sufre reformas barrocas, se añaden bóvedas de arista en las naves laterales y se construye una portada meridional clasicista que sustituye a la original.
Galería Monumental
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