
Arquitectura Románica Rural
Finales del siglo XII
Patrimonio Histórico
Maestro de Tozalmoro
Tozalmoro, Soria
España
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El Refugio de la Estepa
El Refugio de la Estepa
Soriana
En el vasto y a menudo silencioso paisaje de la estepa soriana, donde el tiempo parece haberse detenido entre campos de cereal y suaves ondulaciones, se alza un testimonio pétreo de una calidad constructiva excepcional.
Un refugio en la historia de la Extremadura Castellana
A unos 14 o 15 kilómetros de la capital, en el pequeño núcleo de Tozalmoro, la iglesia de San Juan Bautista se presenta ante el viajero no solo como un templo, sino como una paradoja artística donde la depurada técnica arquitectónica se abraza con una escultura de una ingenuidad casi conmovedora. La historia de Tozalmoro es, como la de tantas aldeas sorianas, un relato de silencios y datos fragmentarios.
Tras la repoblación de Soria por Alfonso I de Aragón y su posterior paso a manos castellanas en 1134, la localidad quedó integrada en la extensa Comunidad de Villa y Tierra de Soria. Su primera mención documental data del Censo de 1270, donde ya figuraba como una aldea de cierta relevancia demográfica para la época.
A diferencia de templos cercanos como Fuensaúco o Aldealpozo, San Juan Bautista no muestra signos de haber sido reforzada militarmente, quizás porque su ubicación, ligeramente apartada de las vías principales, le permitió esquivar los rigores de los conflictos fronterizos entre Castilla y Aragón. Esta paz se respira hoy en su fábrica de magnífica sillería arenisca, que denota que hace ochocientos años estas tierras vivían momentos de una prosperidad que la actual despoblación hace difícil de imaginar.
Arquitectura: La solidez del románico tardío
El templo presenta una planta ejemplar del románico: una nave única orientada que desemboca en un presbiterio recto y un ábside semicircular. Lo primero que cautiva al observador es la perfección de su sillería, ejecutada con una técnica muy superior a la media de las iglesias rurales de la zona.
El ábside exterior es de una elegancia sobria, dividido en tres paños por dos semicolumnas adosadas que ascienden hasta el alero. En cada uno de estos lienzos se abre un ventanal aspillerado, decorado con una sencillez que algunos autores califican de tosca para un edificio de tales ínfulas constructivas, recordando soluciones vistas en lugares tan distantes como Murillo de Gállego en Aragón.
Al interior, la cronología avanzada del templo (finales del siglo XII, hacia 1180-1200) se hace evidente en el uso de la bóveda de medio cañón apuntado tanto en el presbiterio como en el cilindro absidal.
La Portada Sur: Un Tímpano entre la devoción y la ingenuidad
El elemento más célebre y discutido de Tozalmoro es, sin duda, su portada meridional. Resguardada por un cuerpo ligeramente adelantado, consta de tres arquivoltas que descansan sobre capiteles historiados. Aquí, el contraste es total: frente a la piedra perfectamente escuadrada del muro, la escultura del tímpano se revela tremendamente rústica y "naif".
En el centro del tímpano encontramos a la Virgen con el Niño en su regazo. La ejecución es tan singular que la mandorla que debería rodearla parece más bien un columpio sobre el que la figura se balancea. Rodeando la escena central, diez figuras se adaptan al marco semicircular con una simetría absoluta: ángeles que evocan a los portadores del Tetramorfos y personajes nimbados en escenas que parecen representar ritos sacerdotales o la Última Cena.
Influencias Nobiliarias
A pesar de su factura casi infantil, este tímpano bebe de fuentes nobiliarias; es una versión simplificada y popular del gran tímpano de Santo Domingo de Soria. Los capiteles muestran arpías, serpientes y una posible representación de las Tres Marías ante el Sepulcro.
Portada Meridional · Tímpano "Naif"
El lenguaje de los canecillos: El mundo profano
Si el tímpano nos habla de lo sagrado, los canecillos que sustentan la cornisa nos sumergen en el imaginario medieval más terrenal y, en ocasiones, crudo. La cornisa, decorada con el característico ajedrezado jaqués, descansa sobre una serie de figuras que incluyen músicos rabelistas, animales monstruosos, sirenas de doble cola y la inevitable pareja obscena —un hombre onanista y una mujer exhibicionista—, motivos recurrentes en el románico para advertir contra los vicios de la carne.
El interior y sus tesoros ocultos
Al cruzar el umbral, el interior revela una nave cubierta hoy por techumbre de madera, mientras que la cabecera mantiene su estructura original de piedra vista tras una restauración que eliminó los revocos posteriores. Entre los tesoros muebles destaca la pila bautismal, un vaso troncocónico liso asentado sobre escalones circulares.
Curiosamente, durante las restauraciones aparecieron fragmentos de una pila anterior, mucho más decorada con zigzags y tallos ondulantes, que habían sido utilizados como material de relleno para sellar la portada norte. Otro hallazgo fascinante fue una pieza de arenisca labrada que pudo funcionar como facistol, decorada con figuras humanas de las que solo conservamos la mitad inferior de sus mantos y pies, con un tratamiento de los pliegues idéntico al resto de la escultura del edificio.
Conclusión: El Maestro de Tozalmoro
Tozalmoro no es un ejemplar aislado. Representa la culminación del trabajo de un taller o maestro rural que dejó su impronta en otras iglesias de la comarca como Fuensaúco, Hinojosa del Campo o el pórtico de Omeñaca. Este "Maestro de Tozalmoro" se caracteriza por un estilo de figuras rechonchas y escenas de difícil interpretación, lejos de la finura de los grandes focos como San Juan de Duero, pero con una personalidad inconfundible.
En definitiva, la iglesia de San Juan Bautista es una joya de nuestro románico rural. Es el testimonio de un tiempo en que la fe y el esfuerzo de una pequeña comunidad se tradujeron en una obra que, a pesar de la ingenuidad de sus relieves, compite en solidez y elegancia con las mejores construcciones de la provincia.
Una joya del románico rural
Visitarla es enfrentarse cara a cara con la mirada limpia de aquellos escultores que, con más voluntad que técnica, labraron en la piedra su visión del mundo y de lo divino.
Una joya de nuestro románico rural donde la fe y el esfuerzo de una pequeña comunidad se tradujeron en una obra que compite en solidez con las mejores de la provincia.
Línea del Tiempo Histórica
1134
Repoblación y Dominio Castellano
Tras la repoblación de Soria por Alfonso I de Aragón, la localidad pasa a manos castellanas integrándose en la Comunidad de Villa y Tierra de Soria.
1180 - 1200
Construcción del Templo
Se erige la fábrica de magnífica sillería arenisca, destacando su bóveda de medio cañón apuntado y su singular portada meridional con tímpano "naif".
1270
Primera Mención Documental
Tozalmoro aparece documentado por primera vez en el Censo, figurando como una aldea de cierta relevancia demográfica en la estepa soriana.
Época Contemporánea
Restauración y Hallazgos
Las restauraciones modernas eliminan revocos posteriores y sacan a la luz fragmentos de una pila bautismal anterior y un antiguo facistol labrado.
Galería Monumental
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