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Bocigas de Perales, Soria
España
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El Latido del Románico
El Latido del Románico
entre las Muelas de Soria
En los confines occidentales de la provincia de Soria, donde el paisaje se rinde ante la verticalidad de los farallones kársticos y el terreno se tiñe de tonos rojizos, se alza la villa de Bocigas de Perales.
Un enclave esculpido por la naturaleza y la historia
Este enclave, situado a la orilla derecha del Duero y cercano a la jurisdicción burgalesa, custodia en su caserío un tesoro de sillería y fe: la iglesia de San Pedro Apóstol. Como experto y narrador de estas piedras milenarias, os invito a recorrer un templo que, aunque modesto en sus dimensiones, es un compendio magistral de la arquitectura del último tercio del siglo XII, marcado por la ingenuidad de su escultura y la sofisticación de su portada.
Llegar a Bocigas de Perales supone adentrarse en un valle rodeado por las llamadas muelas miocénicas, caprichosas formas esculpidas por la erosión que han alimentado leyendas populares, como la de la "Camarilla de los moros" o la "Torre del Llano". En este escenario, la ancha espadaña de la parroquial se eleva como un faro de piedra sobre los 120 habitantes que hoy habitan el lugar. Aunque la población fue declarada villa en 1584, el edificio que hoy contemplamos hunde sus raíces en la plenitud del románico soriano.
La estructura: Entre la pureza medieval y el renacimiento
La iglesia original de San Pedro fue proyectada con una nave única rematada por un ábside semicircular, precedido por su correspondiente presbiterio rectangular. Sin embargo, la fisonomía que hoy admiramos es el resultado de una profunda reforma integral llevada a cabo durante el siglo XVI. En aquel entonces, se añadió una nave septentrional que se abre a la románica mediante un gran arco rebajado, transformando el espacio interior.
En el exterior, el ábside es quizás el elemento que mejor conserva el espíritu de su tiempo, a pesar de haber sido recrecido en altura durante las reformas modernas. Este recrecido, ejecutado con sillarejo, dejó los capiteles originales del alero descolgados a media altura, perdiendo su función primitiva pero conservando su valor artístico. El cilindro absidal se divide en varios paños delimitados por finas semicolumnillas, una disposición que recuerda a templos burgaleses como el de Santibáñez de Esgueva.
El ábside: Escultura rústica y vida cotidiana
La escultura de la cabecera destaca por una factura rústica e ingenua, casi infantil en su expresión, pero cargada de simbolismo. Entre los capiteles que aún sobreviven, encontramos un bestiario y una representación humana fascinantes: un hombre junto a un leoncito, piñas, un personaje cuyas orejas son mordidas por serpientes, y un músico —un tañedor de cordófono— que, con un brazo disparatadamente largo, sujeta el arco de su instrumento. Incluso hay un personaje que nos observa con tristeza desde la altura.
Un detalle que suele pasar desapercibido para el visitante casual, pero que deleita al historiador, es un sillar situado sobre la ventana cegada del ábside, donde alguien, hace siglos, grabó un curioso juego de "tres en raya", un recordatorio humano y cotidiano de quienes levantaron estos muros. La propia ventana absidal, aunque maltrecha, muestra tres arquivoltas decoradas con ajedrezado, baquetón y bordes lisos.
El juego grabado en la piedra
Sobre la ventana cegada del ábside, alguien grabó hace siglos un curioso juego de "tres en raya", un recordatorio humano y cotidiano de la vida de quienes levantaron estos muros y habitaron este espacio sagrado.
La portada: Joya del románico soriano
Si el ábside es la corona de la iglesia, la portada meridional es, sin duda, su joya más preciada. Protegida por un porche moderno, esta puerta se adelanta al muro mostrando una riqueza plástica excepcional. Se compone de cuatro arquivoltas decoradas con una variedad de motivos: flores tetrapétalas inscritas en círculos, sogueados, boceles y bolas con cruces incisas.
Es especialmente notable la presencia de policromía roja en las zonas más elevadas de la decoración vegetal, lo que aporta un efecto visual vibrante y nos recuerda que el románico no era un arte de piedra desnuda, sino un mundo de color. Los expertos han señalado la asombrosa similitud de esta portada con la de la vecina localidad de Alcozar, sugiriendo que ambas podrían haber salido de la misma mano o taller.
Iconografía de la Portada
El capitel izquierdo muestra a Sansón dominando a un león, mientras que el derecho presenta Daniel en el foso. Esta iconografía advierte al fiel que, al traspasar el umbral, deja atrás el mundo terrenal para entrar en el sagrado.
Portada Meridional · Policromía y Arquivoltas
El estilo de estas tallas vincula directamente a Bocigas con las galerías de San Esteban de Gormaz, situadas a tan solo dieciséis kilómetros, confirmando la existencia de una red de influencias artísticas en la comarca.
Interior y espiritualidad
Al entrar en el templo, el espacio aparece profusamente encalado. El arco triunfal, que da paso al presbiterio, está adornado con una moldura de bolas o bezantes. Aunque gran parte del ábside queda hoy oculto tras un retablo barroco, todavía se percibe la bóveda de horno que lo cubre.
En el lado de la Epístola, sobrevive un capitel cúbico retocado con yeso, mientras que el del lado del Evangelio fue sustituido en el siglo XVI por una ménsula de gusto renacentista. Finalmente, sobre el hastial occidental, la espadaña rematada en piñón completa el perfil del edificio.
Con sus tres vanos de medio punto y un óculo abocinado, sigue convocando a los vecinos de este valle de Soria, manteniendo vivo un legado que ha resistido el paso de los siglos. San Pedro de Bocigas de Perales no es solo un edificio; es el testimonio de una comunidad que, entre rocas rojas y aguas del Perales, decidió elevar un canto de piedra a la eternidad.
Un canto de piedra a la eternidad
San Pedro de Bocigas de Perales es el testimonio de una comunidad que, entre rocas rojas y aguas del Perales, decidió elevar un canto de piedra a la eternidad que ha resistido el paso de los siglos.
Un compendio magistral de la arquitectura del último tercio del siglo XII, marcado por la ingenuidad de su escultura y la sofisticación de su portada.
Línea del Tiempo Histórica
Último tercio S. XII
Construcción Original
Se erige la iglesia románica de nave única y ábside semicircular, destacando su rica portada meridional con restos de policromía roja.
Siglo XVI
Reforma Integral y Ampliación
Se añade una nave septentrional abierta mediante un gran arco rebajado y se introducen elementos renacentistas en el interior del templo.
1584
Declaración de Villa
La población de Bocigas de Perales es declarada villa, consolidando su estatus y relevancia en la región soriana.
Época Moderna
Modificaciones Exteriores
Se recrece en altura el cilindro absidal con sillarejo y se añade un porche para proteger la valiosa portada románica de las inclemencias del tiempo.
Galería Monumental
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